martes, 12 de noviembre de 2013

Discurso Oficial del Dr. Enrique Becerra Palomino en la Inauguración del XXVII Congreso Internacional del Notariado


(Miércoles, 9 de octubre de 2013)

Señor Presidente del Congreso de la República del Perú, Notario Fredy Otárola Peñaranda; señora Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Notaria Ana Jara Velásquez; señora Congresista de la República del Perú, Notaria María Soledad Pérez Tello; señor Doctor Fernando Calle Hayen, magistrado del Tribunal Constitucional; señor Presidente de la Unión Internacional del Notariado, Notario Jean-Paul Decorps; señores coordinadores internacionales, Pascal Chassaing y Fernando Trueba Buenfil; señores Jefes de Misiones Diplomáticas Extranjeras acreditas en el Perú; señores Presidentes Honorarios de la Unión Internacional del Notariado; señor Presidente Electo de la Unión Internacional del Notariado, Daniel Sédar Senghor; señora Presidenta del Consejo del Notariado, Dra. Roxana del Águila; señor Decano del Colegio de Abogados de Lima, Dr. Raúl Chanamé Orbe; distinguidas autoridades del notariado, Presidentes, Vicepresidentes y Miembros de Comisiones, señores Presidentes y Decanos, representantes de los diversos notariados; distinguidas autoridades aquí presentes; señores invitados especiales; señoras y señores:

Tengo el honor de saludarlos y recibir a mis colegas peruanos con el afecto y la fraternidad de siempre. A los colegas de otros países, también con el mismo afecto, les doy la más cordial bienvenida a esta ciudad de Lima, fundada por Francisco Pizarro en 1535 como "Ciudad de los Reyes". En la época pre-hispánica, tuvo gran importancia; en la Colonia, fue sede del Virreinato más importante de América y ahora es la capital de la República del Perú. Su centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad en razón de sus 608 monumentos representativos.


El Perú tiene tres regiones naturales: costa, sierra y selva, con diversos ecosistemas y variados climas. En él se hallan, entre otros, restos arqueológicos que asombran al orbe como Macchu Picchu, una de las maravillas del mundo; Caral, la ciudad más antigua de América; las líneas de Nazca cuyo significado hasta ahora se discute; Huaca Rajada donde se encontraron los restos del Señor de Sipán; Cumbemayo, una obra de ingeniería extraordinaria que varió la orientación de las aguas originariamente destinadas al Océano Pacífico hacia el Atlántico; Chavín de Huantar, centro administrativo y religioso de gran trascendencia; Chan Chan, la ciudad de adobe más grande del mundo y otras ruinas de indudable valor.

Asimismo, en nuestro país, existen maravillas naturales: como el río Amazonas, el más caudaloso y largo del mundo; el Parque Nacional del Manu, el Cañón del Colca y el Lago Titicaca, el más alto del mundo. Nuestra capital histórica es Cusco, capital arqueológica del mundo, la ciudad más importante del Imperio de los Incas, el mismo que se extendió prácticamente a toda América del Sur, cuyos monumentos arqueológicos asombran por su magnificencia.

El Perú es un país pluricultural, lo que se exterioriza en la música, danza y tradiciones. La gastronomía peruana es considerada como una de las más variadas del mundo, proviene de la fusión de las culturas pre-inca, inca, española, africana, chino-cantonesa, japonesa e italiana.

Todo esto es el Perú. País de oportunidades, de creatividad, de riquezas, de gente emprendedora, acogedora y amigable. Hoy cobra sentido más que nunca la famosa frase Vale un Perú, acuñada en lo antiguo para referirse a algo de extraordinaria riqueza, de mucho valor, de precio inestimable. Este Perú les da, amigos de todo el mundo, la más cordial bienvenida.

Desde el punto de vista notarial, resultan muy interesantes las nuevas investigaciones que se están haciendo sobre los quipus, las quelcas y los tocapus. Los primeros eran una especie de cordeles y nudos que se creía no significan nada o solo servían para llevar cuentas numéricas. Las quelcas eran dibujos en piedras y los tocapus tejidos. De acuerdo a los nuevos estudios, se está llegando a conclusiones muy interesantes, que eran una forma de escritura, inclusive se estudia las ilustraciones que aparecen en los huacos. Por lo tanto, estos estudios nos permitirán desentrañar sus características esenciales y su verdadero significado, y aprehender las labores que cumplieron los quipucamayos y los quelcacamayos como antecedentes nuestros, como antecedentes en el imperio incaico y en las culturas previas, de una labor notarial.

Durante la época colonial y los primeros años de la República, rigió la legislación española hasta la dación del Código de Enjuiciamientos Civiles, el año 1852. La función notarial y los documentos notariales estuvieron normados en ese Código de Enjuiciamientos Civiles hasta que se sancionó la primera Ley del Notariado Nro. 1510, vigente a partir del año 1912, y que rigió, con algunas modificaciones, por cerca de 80 años con los tres códigos civiles que ha tenido el Perú. La segunda Ley del Notariado, el Decreto Ley 26002, duró 16 años, también con algunos cambios, la misma que fue una buena norma legal, sustituida abruptamente por el Decreto Legislativo Nro. 1049, que actualmente nos rige y que ha sido motivo de algunos cuestionamientos y de acciones legales.

En vista de ello, una de nuestras tareas -de conformidad con la iniciativa legislativa, que permite la Constitución a los Colegios Profesionales- vamos a elaborar un proyecto de Nueva Ley del Notariado que mantenga los principios esenciales del sistema del notariado latino, que son muy superiores al notariado sajón y al notariado administrativo como todos nosotros sabemos. En esta Ley, quisiéramos que se mantengan los principios referidos al Notario, al documento notarial y a la organización notarial aprobados por la Unión Internacional del Notariado; quisiéramos también que en esta Ley pueda restablecerse la carrera notarial; garantizarse el numerus clausus determinado no solamente por el número de habitantes, sino por la población económicamente activa, el volumen contractual, la infraestructura notarial y las necesidades de la población tal como lo estableció la Ley Nro. 26741. Asimismo insistiremos en que se mantenga el ingreso por concurso de méritos y oposición, con jurado plural, como única forma de acceso a una plaza notarial.

Nos comprometemos a hacer llegar al Poder Ejecutivo y al Congreso de la República, en donde tenemos dignos representantes que nos honran con su presencia, un Proyecto integral que esperamos se convierta en la Nueva Ley del Notariado del Perú y que sea la norma del siglo XXI que rija nuestra profesión, nuestra función, por muchos años, acorde con los tiempos modernos y la realidad social.

Mientras tanto solicitamos que se atienda el Proyecto de Ley que hemos ingresado al Congreso de la República, para que se modifique la Ley de Inteligencia Financiera que indebidamente ha impuesto obligaciones a los Notarios que desnaturalizan su función y exceden el marco constitucional, vulnerando el principio de la presunción de inocencia. Todos los notariados estamos convencidos, creo yo, de que debemos colaborar con la lucha contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, pero tanto en el Perú como en los demás países, los Notarios no estamos preparados para actuar como policías, no estamos preparados para sospechar. Podemos darle toda la información que requiere el Estado, podemos colaborar de la mejor forma posible para contribuir en la lucha contra la falsificación, el fraude y toda actividad delictiva. Y por eso es que hemos pensado desarrollar una base de datos digital centralizada que nos permita recopilar información, evaluarla y remitirla a la Unidad de Inteligencia Financiera para que se continúe las investigaciones que permitan hacer una lucha efectiva contra el narcoterrorismo.

También buscamos la ampliación de la ley de competencia notarial en asuntos no contenciosos. La actual Ley sobre la materia y otras complementarias, tuvo como base un anteproyecto presentado por el Colegio de Notarios de Lima, que participó activamente, y abrió un camino muy importante, no solo en beneficio de los Notarios, sino en beneficio de la colectividad, en beneficio del país, ya que las sucesiones intestadas, las rectificaciones de partida, el patrimonio familiar, la recepción de testamento cerrado, la adopción de personas capaces y otras normas, otras actividades concretas, como por ejemplo, la prescripción adquisitiva y el título supletorio, ahora se han visto enriquecidas por la norma que nos permite tramitar la separación convencional y divorcio ulterior, con resultados altamente positivos que han agilizado los trámites en el Poder Judicial, puesto que la labor de este Poder debe centrarse en resolver asuntos donde exista litis, donde exista controversia. Los asuntos donde no hay litis pueden ser muy bien vistos por el notariado.

Hay temas urgentes como la curatela, que también debiera tratarse en sede notarial; hemos presentado también un proyecto de ley relativo a la autotutela. También podría verse en sede notarial la declaración de ausencia, la desaparición, y otros asuntos carentes de litis que permitirían seguir descongestionando la labor del Poder Judicial.
Recuerdo que hay una frase, atribuida a Joaquín Costa, según la cual se dice: Notaría abierta, juzgado cerrado. Nosotros hemos dicho más bien que quizá mejor sería decir: Notaria abierta, juzgado descongestionado. Por que? Porque como decía alguien: Justicia que tarda, no es justicia. Y Eduardo Couture, jurista uruguayo que también fue Notario, autor del famoso Decálogo del Abogado, usaba una frase estupenda: El tiempo es más que oro, el tiempo es justicia. Por lo tanto, nosotros queremos seguir contribuyendo a descongestionar las labores del Poder Judicial y que se obtenga una justicia rápida y oportuna que beneficie a la población. En el Perú, desde hace algunos años, estamos tramitando asuntos no contenciosos, que algunos llaman asuntos de jurisdicción voluntaria, habiendo demostrado profesionalismo y eficiencia comprobada en estas tareas.

Es muy importante el aporte del Notariado, pero como decía Rafael Núñez Lagos, "el Notario debe saber hacer el documento". ¿Para qué? Para evitar el litigio, porque el mejor litigio que existe es el que no se realiza. En ese sentido, la labor de justicia preventiva que tiene el Notario es pues de una gran importancia para el ejercicio pacífico del Derecho y para la paz social.
Seguimos teniendo retos y, en este sentido, como recordaba Gastón Cobeñas, la función notarial seguirá siendo una función compleja, difícil, pero si se asume nuestra labor con cariño, con esfuerzo, con entusiasmo, nosotros podemos seguir cumpliendo nuestra función al servicio de la comunidad. Además, recordemos a Carnelutti quien nos decía que el Notario es el hombre de la buena fe, en ese famoso artículo sobre "La figura jurídica del notariado". El Notario actúa, pues, para prevención del conflicto. De allí la importancia del tema materia del Foro Internacional sobre los procesos de desjudicialización para resolver los conflictos jurídicos, civiles y comerciales.

También pensamos replantear, como lo hicimos hace algunos años, aprovechando la presencia de nuestros distinguidos colegas, Presidente del Congreso y congresistas, un proyecto de ley que crea una Escritura Pública de Inclusión Social, donde existan cláusulas predeterminadas y otras medidas que abaraten el costo de las mismas. Con qué finalidad?, con la finalidad de que la población de menores recursos económicos pueda tener un título seguro, barato; que tenga su Escritura Pública. Que sea realmente una Escritura Pública de Inclusión Social, ya que el principio de matricidad, que implica la existencia de un original en el oficio del Notario que nunca se pierde, y al final irá al Archivo General de la Nación como patrimonio de todos los peruanos, tiene pues todas las ventajas de un instrumento protocolar.

Tenemos también otro asunto en la defensa de la función notarial que se refiere a la identificación de las personas. Los sistemas electrónicos de identificación biométrica sirven de apoyo al Notario, en realidad, son muy útiles, hay que perfeccionarlos, hay que buscar cada día usar la tecnología, los avances tecnológicos, pero al servicio del Notario como elemento auxiliar.

No podemos tampoco supervalorar la tecnología, porque la tecnología no nos va a permitir evaluar la capacidad, la libertad y el conocimiento de los comparecientes. Quien da fe pública, quien da fe de conocimiento de las personas es el Notario, no podemos supervalorar a los instrumentos tecnológicos. La tecnología y la ciencia avanzan todos los días en una progresión geométrica y el Derecho es más lento, pero en el fondo tienen que ser vistas como eficaces auxiliares de la labor del Notario. Por lo tanto, nosotros los Notarios somos quienes robustecemos una presunción de veracidad los actos y los hechos sometidos a su amparo como decía Gimenez Arnao que, en nuestra opinión, deberíamos decir más bien que robustecemos con una presunción de veracidad los actos y el relato de los hechos sometidos a nuestro amparo.
Estimados colegas acabamos de celebrar el 2 de octubre el Día del Notariado, fecha en la que todos los Notarios del mundo renovamos nuestra apuesta por un ejercicio ético y el fortalecimiento de la seguridad jurídica. El Notario es el profesional que da fe y da forma. En una sociedad donde los profesionales utilizamos las herramientas que nos otorga la tecnología, resulta pertinente reafirmar, repito, que ella solo es un elemento auxiliar de nuestra labor. La seguridad jurídica es únicamente brindada por el Notario, quien formaliza el negocio jurídico es el Notario y la seguridad jurídica preventiva se dará por la colaboración entre el Notario y el Registro. La función básica del Registro es la publicidad; la función conformadora del negocio jurídico, la función organizadora del negocio o acto jurídico, corresponde al Notario como profesional del derecho que ejerce en forma privada una función pública de la más alta calidad.
El Notariado se encuentra enfrentado a cambios permanentes, en cuanto evoluciona la sociedad y los avances científicos y tecnológicos. Todos nosotros sabemos que el Derecho siempre va a la saga de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, en esencia, el Notariado sigue siendo el mismo. Los principios esenciales de esta función estén allá presentes, y de hecho tienen que estar presentes, porque lo que no podemos hacer es olvidarnos de lo que por nuestra naturaleza nos corresponde, porque si eso sucede perderíamos el prestigio ganado y nuestra razón de ser. Así, los principios esenciales del Notario deben ser los de una persona altamente capacitada en lo jurídico y en lo técnico, pero sin perder el comportamiento ético. Aquí desearía recordar las palabras de Vallet de Goytisolo: Si al notariado le faltara la ciencia, podría funcionar más o menos perfectamente. Si le faltara la experiencia, le sería mucho más difícil, pero podría ir adquiriéndola poco a poco y tratar de suplirla acudiendo al asesoramiento de sus compañeros más antiguos. Pero, sin moral, sin su buena fe, no sería posible la función notarial.
Por ello, he dicho en otra oportunidad que el Notario no solo tiene responsabilidad civil, responsabilidad penal, responsabilidad administrativa, sino también tiene responsabilidad moral. El Notario tiene que enfrentarse a sí mismo, saber si ha hecho bien o mal, tiene que enfrentarse a su propia conciencia. Yo estoy convencido de que todos y cada uno de los Notarios aquí presentes somos conscientes de ello y actuamos de acuerdo a nuestros principios éticos.
Cuando tuvimos el honor de participar en la Comisión Redactora del Código de Ética del Notariado nos preocupó básicamente establecer algunos principios, que debían constar como principios esenciales: la imparcialidad, la objetividad, la veracidad, la honorabilidad, la diligencia, el respeto a la dignidad de las personas, a la Constitución y a las Leyes; y hoy día quisiéramos agregarle otro principio ético: el principio de solidaridad, que veo que es muy importante considerar. Esos principios han sido recogidos en el Decreto Legislativo del Notariado y han sido incorporados al ordenamiento legal de nuestro país.
El Notariado peruano ha tenido siempre participación activa desde los inicios de la Unión Internacional del Notariado. En efecto, a iniciativa del colega argentino, el ilustre José Adrián Negri, se fundó, el 2 de octubre de 1948 en Buenos Aires, la Unión Internacional del Notariado conjuntamente con 18 países, hoy día la Unión tiene 83 países, se acaba de aprobar el ingreso de Vietnam, Kosovo y Ucrania, por lo tanto, seremos 86 países.
El Perú ha tenido también el honor de conducir la Unión y, en 1982, se realizó en Lima el XIV Congreso Internacional del Notariado. Hemos organizado diversas jornadas y certámenes académicos internacionales, siendo el último de ellos la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos de la Mujer, llevada a cabo en esta ciudad a iniciativa del Presidente Jean-Paul Decorps y con la colaboración de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Nathalie Andrier, con la participación de Notarios, Notarias, abogados y abogadas de diferentes partes del mundo. Esto ha sido una experiencia de una trascendencia muy grande. Estamos tratando de editar las exposiciones de esta Conferencia Internacional para repartirlas antes de que termine el Congreso que se inicia hoy.
En este magno Congreso Internacional, se tratará temas de actualidad y vital importancia dada la coyuntura nacional e internacional. El primer tema está referido a la función notarial en el campo del derecho de familia y de sucesiones, debatiremos el cambio y la transformación de clásicas instituciones jurídicas, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, o la unión como quiera llamarse, entre otras nuevas tendencias; y el segundo gran tema de estudio y análisis, referido a la función notarial en el Derecho patrimonial, específicamente en el derecho de propiedad y el campo inmobiliario, ratificando a la Escritura Pública como el instrumento idóneo para proteger el tráfico comercial; frente a formularios y contratos privados propios del notariado anglosajón, que necesitan servirse de otros estamentos: como seguros de títulos, que aplicados a nuestro sistema, no solo encarecerían las transacciones, sino atentarían contra la seguridad jurídica que debemos proteger.
También no podemos aceptar prácticas propias del sistema de notariado administrativo, en el cual el Notario es un empleado del Estado y no tiene la suficiente autonomía para desarrollar su labor.
Anteriormente a este Congreso, se realizaron las reuniones de las distintas Comisiones, Consejo de Dirección, Consejo General y Asamblea de Notariados miembros, de la Unión Internacional del Notariado, de los que obtuvieron resultados históricos: el primer presidente de la Unión, pertenece al continente africano, Notario Daniel Sédar Senghor, ha sido elegido aquí en Lima y también por primera vez llegan tres vicepresidentes mujeres a los más altos sitiales de nuestra Unión.
El Presidente Senghor, las vicepresidentas Régine Dooh-Collins, Sara Castro Esteves, Ding Lu, y los vicepresidentes reelectos Denis Martínez y Mario Nicoli también reciben nuestra felicitación.
Quiero expresar también mi felicitación más cálida, más sincera, a la labor que ha venido desempeñando nuestro presidente Jean-Paul Decorps, incansable viajero, y también nuestra felicitación más cálida a nuestros presidente honorarios: Helmut Fessler, Eduardo Gallino, Francisco Arias González, Giancarlo Laurini, aquí presentes, y también a nuestro compatriota Jorge Eduardo Orihuela Iberico, agradeciéndole al señor presidente del Congreso, Dr. Fredy Otárola, por haber aceptado otorgarles una distinción del Congreso de la República del Perú.
Estamos seguros de que este certamen mundial logrará el nivel académico que todos deseamos. Estamos comprometidos en esa lucha, como muestra de una pujanza y voluntad profesional, como Notariado peruano y como país encaminado a consolidar el Estado de Derecho, la institucionalidad democrática, la seguridad jurídica y, así, llegar a ser una nación del primer mundo.
Tenemos que expresar también nuestro agradecimiento al señor Presidente de la República Ollanta Humala Tasso; a la señora Ministra de Relaciones Exteriores, doctora Eda Rivas Franchini; y al doctor Daniel Figallo Rivadeneyra, por haber dado reconocimiento a este Congreso como evento oficial para el Estado Peruano, así como por su permanente apoyo para su realización.
Finalmente, no es necesario reiterar que los Notarios en el Perú estamos en permanente proceso de capacitación y utilizamos las herramientas que nos otorga la tecnología para brindar siempre -con nuestro quehacer profesional- una actuación de primer nivel.
En el mundo, los Notarios han demostrado una alta suficiencia y, entre otras actividades, pueden ser agentes eficaces para el aligeramiento de la carga procesal en el Poder Judicial, como una forma de optimizar la labor del Estado. Confiando en la labor del Notariado, el Estado lo ha facultado en el Perú, tal como lo dijimos anteriormente para tener competencia notarial en diferentes asuntos alitigiosos. Se ha demostrado la capacidad y eficiencia, por lo tanto, estamos convencidos de que podemos asumir nuevos restos.
Señor Presidente del Congreso de la República, Señor Presidente de la Unión Internacional del Notariado, distinguidas autoridades, colegas Notarias y Notarios del Perú y del mundo.
Debemos estar orgullosos de nuestra actividad, debemos estar convencidos de que actuar con esfuerzo, entusiasmo, diligencia, respetando nuestra Constitución y leyes, los derechos de las personas, nuestro Código de Ética y el Código preparado por la Unión, asegurará el ejercicio adecuado de nuestra función y su futuro, porque la capacitación, la ética y la responsabilidad social son lo fundamental para el Notario y el Notariado. Entonces pienso que nosotros debemos estar convencidos de que no solamente ejercemos una profesión, de que no solamente ejercemos una función, sino que, sobre todo y en definitiva, ser Notario es un modo honesto, un modo honrado de vivir y servir a los demás.
Muchas gracias.

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